Tortillas, francés y pan dulce: dieta salvadoreña

Tortillas, pan francés, huevos, pan dulce y queso son los cinco productos que más comen los salvadoreños, según el análisis del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP).

La dieta alimenticia eleva las posibilidades de hipertensión

Es casi la hora del almuerzo y en la mesa del comedor propiedad de Ana Salamanca son exhibidos pollo empanizado, papas fritas, fajitas de pollo y carne, arroz y verduras.

Una señora está moldeando con las palmas de sus manos una pelota de masa molida de maíz y, ya convertida en círculo, la lanza a una plancha caliente. Cuando las personas ven las tortillas calientes piden cuatro, afirma Ana.

En muchos lugares se pueden encontrar alimentos para desayunar, almorzar, cenar o simplemente merendar.

Por las tardes, es común encontrarse con mas de un vendedor de pan dulce o repostería en Metapán.

Semita, salpores y marquesote sobresalen entre la diversidad de pan dulce que vende a los trabajadores de las empresas y oficinas, que lo acompañarán con el café de la tarde.

Tortillas, pan francés, huevos, pan dulce y queso son los cinco productos que más comen los salvadoreños, según el análisis del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP).

En la zona rural los consumen en dos o tres tiempos de comida.

En El Salvador, el 94 % de la población consume tortilla de maíz y el 88 % consume pan francés elaborado con harina del mismo grano.

Otra buena parte de la población, 87 % de las personas, incluye los huevos en su dieta diaria, detalla el informe.

Durante el desayuno, en el comedor de Ana ofrecen huevos estrellados y pan francés para acompañar el queso o los frijoles.

A Mario Meléndez, médico del Instituto Nacional de Salud, le parece curioso que el pan dulce ocupe el cuarto lugar en la lista de alimentos preferidos por los salvadoreños.

“El pan dulce aparece en cuarto lugar, cuando sabemos que la cantidad de grasas saturadas y azúcares que esto lleva están agudizando nuestro problema (de hipertensión arterial y diabetes)”, afirmó Meléndez.

El galeno asegura que en el país se adopta una dieta que lleva a la obesidad, por las decisiones que toman las personas para nutrirse. En la mayoría de ocasiones, la falta de educación sobre los nutrientes que contienen los alimentos o las cantidades indicadas de estos generan problemas de salud, coinciden los especialistas nacionales y extranjeros.

Muriel Saragoussi, coordinador de campañas de promoción de Oxfam Brasil, recuerda que el derecho humano a la alimentación debe ser “adecuado”, según el mandato de Naciones Unidas.

“No es solamente tener 2,500 calorías al día o 1,800 calorías al día. Es tener también los nutrientes necesarios para una salud adecuada de la gente”, enfatiza Muriel, que visitó el país en el marco de la reunión de los coordinadores de la campaña “Crece” de América Latina y el Caribe.

Crece busca que miles de personas cultiven y consuman alimentos, para erradicar el hambre en el mundo.

En El Salvador dos de cada tres personas tienen problemas de sobrepeso u obesidad.

 

La soda

Un hombre de piel trigueña sale de la zona de máquinas y compra $0.50 de tortillas, cantidad por la que recibe ocho unidades. Dos pedazos de queso duro y una botella de gaseosa de 1 litro será el complemento de ese tiempo de comida, porque, según dice el trabajador de construcción, “sale más barato y llena”.

El señor delgado invirtió menos de $2.

En la dieta alimenticia de los salvadoreños también está incluida la gaseosa y las sopas deshidratadas e instantáneas. El consumo de esos dos tipos de productos es mucho más alto que el consumo de legumbres, frutas y verduras, que son preferidas por menos del 50 % de la población.

El informe de nutrición centroamericano detalla que las bebidas gaseosas están ubicadas como la séptima preferencia alimenticia en el país, ya que son consumidas por un 76 % de la población.

Mientras que las sopas, que son vendidas en polvo para preparar con agua caliente, son de la preferencia del 74 % de todos los salvadoreños.

La pobreza y el acceso de alimentos queda en evidencia, pues ese tipo de sopas son más consumidas en la zona rural.

Para Oxfam, el consumo de gaseosas y sopas deshidratadas tiene que ver con la falta de información que tienen las personas en lo rural, sobre los productos.

“La información que tomar una sopa deshidratada o una gaseosa no te trae nada en términos de nutrición no está dicho. Yo sé que acá en El Salvador un litro de gaseosa está más barato que un litro de leche, y eso no es normal”, reflexiona Saragoussi.

La aseveración es respaldada por el Instituto Nacional de Salud. “Al consumir sal lo que se está produciendo es un problema de regulación del cuerpo. Cuando usted come mucha sal, le da mucha sed, toma más agua y mantiene un volumen en el cuerpo más grande y por eso la presión arterial se sube y se vuelve hipertenso”, explicó Meléndez.

La mala alimentación y la falta de ejercicio físico promueve el sobrepeso y la obesidad, que generan enfermedades como la hipertensión, que puede llevar a un ataque cardíaco.

Registros del Instituto Nacional de Salud detallan que 1,125,600 salvadoreños padecen de hipertensión arterial y que 393,000 personas más tienen diabetes.

Ambas enfermedades son las causas principales de la insuficiencia renal, que daña los riñones y produce la muerte.

El contenido de sodio que llevan las sopas, en una sola porción, es igual a toda la sal que una persona debió consumir durante todo el día, explican los expertos.

El tema nutricional está relacionado con el alcance económico de las personas. Es más caro comer de forma saludable. Los platos de comida, del comedor de Ana, que incluyen ensalada, carne o pollo y arroz, están valorados entre $1.50 y $2.50, y frecuentemente las personas solicitan que les cambien las legumbres por papas fritas.

Las pizzas prefabricadas, que son calentadas en el microondas, y el pollo empanizado son los alimentos preferidos de los clientes, confirma Ana.

Comer frutas y verduras es beneficioso para la salud, según las conclusiones del Instituto Nacional de Salud.

Sin embargo, las tortillas, el pan francés, huevos y queso siguen siendo los alimentos favoritos de los salvadoreños.

Loida Martínez Avelar www.laprensagrafica.com

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